Su esposa lo salvó cuando casi no lograba seguir respirando

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Un comerciante de Orán superó la COVID-19 y describió sus peores horas.

Luego de cursar la COVID-19, Adrián V. (51) agradeció a su esposa, quien lo asistió en el momento más crítico: estaba recostado sobre la mesa con un ataque de tos y con problemas para respirar. Resignado, ni siquiera podía tomar el teléfono para pedir auxilio.

«Apareció como un ángel, en el momento preciso, a ayudarme», recordó el hombre.

Casi 20 días después de los primeros síntomas, le sigue costando hablar y aún no volvió a tener olfato.

El comerciante de Orán relató la difícil situación que vivió las últimas semanas tras haberse infectado con el coronavirus. «Pensé que no me iba a tocar», confesó el hombre, quien todavía tose cuando habla.

El 24 de agosto, empezó con dolor de garganta y sudoración. Tuvo fiebre por 10 días, lo que no le permitía comer, dormir ni levantarse de la cama. «No tenía ganas de nada», aseguró y estimó que durante ese tiempo bajó unos 10 kilos.

El momento más duro de la enfermedad lo vivió el fin de semana pasado.

El sábado por la mañana, luego de que su esposa se fuera a trabajar, tuvo de repente una crisis de tos y comenzó a faltarle el oxígeno.

Ella intuyó que él estaba en problemas, volvió y llegó cuando él ya no tenía más fuerzas. Esa misma tarde, consiguieron un tubo de oxígeno y recuperó un poco el aire. Estuvo con el equipo hasta el lunes.

«La falta de oxígeno fue lo peor», aseguró. Durante los tres días, tenía ganas de llorar, porque sentía muy cerca la posibilidad de dejar de respirar.

Adrián agradeció a su esposa, quien tiene conocimientos de enfermería, y a sus amigos médicos que le dieron indicaciones por mensajes de texto. Contó que ella ya había tenido la infección, tenía anticuerpos y no podía contagiar.

Él no sabe cómo se infectó, pero confesó que estaba muy expuesto, ya que por cuestiones de trabajo hacía trámites todos los días: «Me cuidaba, usaba barbijo, tenía alcohol en gel siempre a mano, pero uno nunca sabe. El virus está en todos lados».

Consideró que el hecho de tener sobrepeso y estar con mucho estrés pudo haber influido en cómo lo afectó la COVID-19.

El cuerpo y la cabeza

Adrián advirtió que el virus afecta no solo el cuerpo, sino también el estado emocional: «Es muy duro. Te ataca la cabeza y el organismo completo».

Explicó que, mientras estaba mal, se enteraba de gente que pedía ayuda por las redes sociales y conocidos que morían por esta enfermedad.

«Es difícil no pensar en eso y, así, uno se debilita más», comentó. Lamentó que algunos murieran en sus casas sin poder respirar.

«A los amigos que me llaman les digo que se cuiden. Esto es muy feo, horrible… A mi mamá le pido que se encierre y que no salga», comentó.

Ahora, Adrián se siente mejor, pero evita hablar y caminar. Cuando se recupere y si los exámenes previos le dan bien, va a donar plasma.

Sigue la búsqueda activa de casos en Orán: ayer hubo 50

En un contexto de gran circulación viral, ayer se registraron 50 casos positivos en el departamento Orán, según informó el Ministerio de Salud Pública de la Provincia.
El martes último comenzó la búsqueda activa de casos de coronavirus en los barrios 200 Años y Libertad de San Ramón de la Nueva Orán mediante el operativo Detectar (Dispositivo estratégico de testeos para coronavirus en terreno argentino).

A través de este programa, personal de Salud va casa por casa en las zonas designadas para encontrar a personas que tengan al menos un síntoma de COVID-19 y aislarlas.
Operativos similares hubo a mediados de julio en la zona sur de Salta capital y a mediados de agosto en Villa Saavedra, Tartagal.

Esta semana, en el marco de un operativo de apoyo a las provincias, el subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación, Alejandro Salvador Costa, estuvo en Orán junto a un grupo de profesionales para contener el aumento creciente de casos, internaciones y muertes, en conjunto con la Provincia y la Municipalidad.

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