Salteños recuperados pueden donar plasma pero con un tiempo límite

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Salta se suma a la iniciativa que lleva adelante la cartera sanitaria nacional.

Salta adhirió al plan estratégico para regular el uso de plasma de personas recuperadas de COVID-19 con fines terapéuticos que lanzó el Ministerio de Salud de la Nación junto a la Dirección Nacional de Sangre y Medicina Transfusional. El Centro Regional de Hemoterapia será el encargado de llevar adelante el plan.

El nuevo plan estratégico es parte de la búsqueda de tratamientos contra el aún desconocido virus.

Las personas que tuvieron el virus y se recuperaron de la enfermedad poseen anticuerpos que, se cree, podrían ser útiles para otros pacientes.

«Alrededor de una semana, o un poco más, después de haberse infectado, el sistema inmunológico de una persona empieza a desarrollar anticuerpos que tienen la función, entre otras, de bloquear el ingreso del virus a las células y, finalmente, eliminarlo. Una vez recuperada de la infección, pese a ya no tener más el patógeno en su organismo, esa persona puede continuar teniendo en la sangre los anticuerpos específicos para neutralizarlo», explicó Gabriel Rabinovich, investigador del Conicet en el Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme, Conicet), en la página del grupo conductor de CPC-19. Este grupo de 60 investigadores del Conicet, que trabaja ad honorem, elaboró el protocolo para la utilización del plasma.

El Centro de Hemoterapia recabará datos de pacientes. «Nos comunicaremos con Epidemiología para que nos pasen la información de los convalecientes en Salta», indicó Betina Sarasino, directora del Centro.

La extracción de plasma dura alrededor de una hora. Por los altos costos que implica el uso de la máquina aféresis (entre 20 mil y 30 mil pesos), se descartarán mediante entrevistas y estudios serológicos cualquier tipo de enfermedad infecciosas para asegurarse de que el plasma obtenido puede ser utilizado. El material puede ser guardado durante un año.

«De cada donante se puede obtener 600 milímetros de plasma, lo que es dividido en tres dosis de 200 milímetros para tres pacientes», explicó Sarasino.

Las dosis se aplicarían a pacientes con enfermedades preexistentes o que transiten la enfermedad con síntomas graves, con el objetivo de intentar disminuir los efectos del virus. «No a los asintomáticos», advirtió Sarasino en pos de una mejor administración de las dosis disponibles.

Si bien la donación será voluntaria, no todos los pacientes estarían habilitados para hacerla. La recomendación de los especialistas para al extracción es entre los 14 y 28 días luego de la última prueba negativa, «con un máximo de 2 meses», resaltó Sarasino.

Posibles donantes

Teniendo en cuenta la fecha límite para la donación, los posibles donantes son los casos confirmados a partir de fines de abril a la fecha. En Salta hay 31 casos confirmados; el cuarto, el trabajador de Río Negro se confirmó el 26 de abril, por lo que los posibles donantes de plasma para el tratamiento serían a partir de este caso en adelante, los que suman un total de 28 personas. Pero de ellas, no todas podrán ser donantes. Además del requisito del tiempo transcurrido, se suman otros filtros que son los tradicionales para donar sangre como: tener entre 18 a 65 años, pesar 50 kilos, no padecer enfermedades infecciosas. Y para esta donación en especial se suman dos requisitos específicos: no tener antecedentes de transfusión ni haber cursado un embarazo.

La extracción de plasma se hace mediante la máquina de aféresis y tiene una duración de una hora. «Lo extrae y le devuelve al donante el resto de su sangre», precisó Sarasino. Los costos de la extracción de plasma son altos. «Todo el descartable que tenemos que utilizar cuesta entre 20 mil y 30 mil pesos», resaltó la directora del Centro de Hemoterapia. Por ello, el protocolo prevé entrevistas y ciertos estudios serológicos previos para descartar enfermedades. En la donación tradicional, si bien se hacen entrevistas, los exámenes de laboratorio se hacen posteriormente.

«Obtener plasma de pacientes recuperados de COVID-19 y procesarlo industrialmente, para dar lugar a la fabricación de un medicamento experimental a partir de las inmunoglobulinas hiperinmunes. Las mismas son componentes de la sangre humana utilizados para tratar enfermedades infecciosas o inflamatorias en algunos pacientes con enfermedades autoinmunes, en las que las defensas atacan a los propios componentes del cuerpo», explica en su página web el Ministerio de Salud de la Nación.

Dicho medicamento experimental estaría a cargo de la Universidad Nacional de Córdoba. «De la donación de cada paciente derivaremos una pequeña muestra de gamaglobulina hiperinmune a la Universidad Nacional de Córdoba que es como un anticuerpo concentrado», explicó Sarasino.

La otra pata del Plan Estratégico está a cargo del Instituto Malbrán Anlis, que se encargará del análisis de los diferentes tipos de plasma donados y confirmar si tienen anticuerpos neutralizantes del COVID-19. Además, se encargará del Registro Único de Ensayos Clínicos.

El tratamiento con plasma es utilizado actualmente en China, Estados Unidos e Italia.

«Ya se usó en la fiebre hemorrágica argentina, también conocido como Virus Junín, en la década del ’70. Con la transfusión de plasma, el doctor Maiztegui logró bajar la mortalidad del 30 por ciento, al 3», advirtió Sarasino.

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