Por la pandemia de COVID-19, un 14% de los niños en Salta entrará a primer grado sin pasar por el jardín

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En 2019 no asistieron a la sala de 4 y este año entraban a la de 5.

Muchas niñas y niños no realizaron la sala de 4 el año pasado y este año iban a comenzar directamente en la de 5, pero por la pandemia del coronavirus no la están pudiendo hacer de forma presencial y les toca, como al resto, aprender desde sus casas. De acuerdo a la excoordinadora del nivel Inicial de Salta, Roxana Chocobar, hay un 14 o 15 por ciento de chicos de 4 años de edad que durante 2019 no accedió a la educación estatal y este año iniciaba su jardín de infantes.

«Estos niños van a entrar a primer grado sin la experiencia del nivel inicial, el compartir con sus pares, las propuestas lúdicas, el poder disfrutar juegos y juguetes dentro de un contexto educativo pedagógico, eso lo perdieron y es irrecuperable», manifestó Chocobar, que es directora de un núcleo de la provincia.

Admitió que «aunque se haga el mayor esfuerzo», que de hecho lo están haciendo maestras y padres, hay pequeños a los que le van a faltar algunas herramientas en el inicio de su escolarización primaria.

La profesora de nivel Inicial Rosa Camacho, que después de 25 años tuvo que cerrar las puertas de su jardín maternal Children’s Club como consecuencia de la pandemia, dijo que «es un año que los chicos pierden; más allá de todo lo que se pueda hacer en la virtualidad, hay algo que el jardín da y que no lo puede dar nadie».

En referencia a que los chicos aprenden jugando, habló de todo lo que implica para ellos la socialización y el compartir, que crea hábitos para el futuro escolar. También se detuvo en lo que implica, por ejemplo, sentarse, atender y escuchar, algo que les cuesta cada vez más a los chicos, según el relato de los mismos padres a través de las redes sociales. «Frente a una pantalla fría no es lo mismo, ellos se están perdiendo interactuar», aseveró Camacho.

Para los nenes de 5, la adaptación el año que viene «va a ser durísima porque no es lo mismo la primaria que el jardín», advirtió. En eso coincide en absoluto Nancy Colque, maestra de nivel Inicial: «Es perder todo lo prioritario para el primer grado, como prepararlos psicológicamente para ir a la escuela grande, como ellos dicen, para cambiar de maestra y saber que el jardín lleno de juguetes pasará a ser un aula con láminas escritas», dijo.

El Consejo Federal de Educación resolvió hace unos días que la sala de 5 años promocionará directamente al primer grado, y que en 2021 ambos niveles trabajarán en conjunto la planificación pedagógica.

Roxana Chocobar sostiene que «el Estado tiene que repensar una nueva articulación, pensar un primer grado con niños que no tuvieron acceso al nivel Inicial».

Comentó que todos los años se hace un proyecto de articulación entre inicial y primaria y este año habría que pensarlo desde otro lugar porque hay muchos niños que no tuvieron la experiencia.

La directora añadió que «no vamos a tener un diagnóstico cierto, una cosa es la propuesta que le hace la maestra y otra cosa lo que el niño desarrolla en su casa. Yo no puedo garantizar, ni como directora ni como docente, que ese niño aprendió los contenidos que yo me planteé enseñar porque está en la casa, en otra realidad».

En la mirada de Rosa Camacho es «muy difícil integrar», sin embargo es algo optimista porque dice que «los chicos tienen una adaptabilidad a los cambios que no tenemos los adultos». Pero, eso sí, «va a costar mucho», advirtió de cara al próximo ciclo lectivo que todavía no se sabe con certeza si será con clases presenciales.

Según su forma de ver las cosas, ese trabajo de articulación entre la jardinera y la maestra de primero va a requerir de meses y no semanas. Este tema aflige a Marianela Pereyra, mamá de Salvador y Valentina, ambos del nivel Inicial, él en sala de 4 y ella en la de 5. «Me preocupa un poco más Vale porque va a pasar a primero y creo que le falta preparación, conocer más números y letras porque después arrancan con la lectura», dijo.

A tono con los especialistas en educación que destacan los beneficios de la educación temprana en el desarrollo infantil, las profesoras consultadas coincidieron en que los chicos que pasan por las salitas tienen un futuro mucho más rico en experiencias.

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