La epilepsia no se transmite y puede controlarse con tratamiento médico

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Alrededor del 70% de las personas diagnosticadas con la enfermedad responden al tratamiento con fármacos anticonvulsioantes. Recomendaciones para actuar ante una crisis.

El segundo lunes de febrero es el Día Internacional de la Epilepsia. La fecha fue establecida por la Organización Mundial de la Salud y la Liga Internacional de la Epilepsia, para promover la conciencia sobre este trastorno neurológico crónico y derribar prejuicios y estigmas sobre las personas que la padecen.

La epilepsia es uno de los padecimientos más comunes del sistema nervioso y, según la información disponible a nivel mundial, la mayor prevalencia se da en las primeras décadas de vida y en la tercera edad, aunque puede manifestarse en cualquier momento.

Aunque los efectos pueden variar según las diferentes sociedades, la discriminación y la estigmatización por desconocimiento, aun hoy, suelen ser más difíciles de vencer que las convulsiones que provoca la enfermedad. Las personas con epilepsia pueden ser objeto de prejuicios, lo que las puede llevar a no buscar tratamiento para evitar la exposición.

Características

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica, no transmisible, que se caracteriza por convulsiones recurrentes, es decir episodios breves de movimientos involuntarios, que en algunos casos se acompañan con pérdida de la consciencia y del control de esfínteres.

Puede afectar a personas de todas las edades. Es uno de los trastornos neurológicos más comunes y se calcula que lo padecen unos 60 millones de individuos en todo el mundo.

La enfermedad se define por dos o más convulsiones no provocadas. Estas convulsiones son episodios breves, de movimientos involuntarios, que pueden afectar a una parte o la totalidad del cuerpo.

Esta patología no es sinónimo de discapacidad y las personas que siguen tratamiento y control en forma adecuada pueden desarrollar todo tipo de actividad.

Situación en la provincia

Según el programa de Atención Integral de Pacientes con Epilepsia, dependiente del Ministerio de Salud Pública, la prevalencia de la epilepsia en la población salteña es de 2,44 por cada 1000 habitantes.

El jefe de este programa, Juan Pablo Zorrilla, expresó que “existen muchos estigmas alrededor de la epilepsia, basados en creencias totalmente infundadas, que en muchos casos aíslan más a las personas que la padecen”.

La mayoría de los pacientes diagnosticados en la provincia presentan el tipo de epilepsia generalizada idiopática, de fuerte base genética. A través del programa provincial se provee medicación gratuita a pacientes carentes de recursos desde los centros de salud y hospitales.

Por consultas sobe la temática de epilepsia, los interesados pueden escribir al correo electrónico [email protected]

Tratamiento

Se calcula que entre un 70 y un 75 % de los casos de epilepsia pueden obtener la cura con medicación y un porcentaje mínimo, de entre el 5 y el 10%, se puede resolver con una intervención quirúrgica o con una dieta apropiada. Hay alrededor de un 20% de casos complejos, que no responden a los tratamientos.

Es importante destacar que el pronóstico de la enfermedad depende, en gran medida, del diagnóstico temprano, el inicio rápido del tratamiento y su continuidad sin alteraciones. La mayoría de las personas que reciben el tratamiento médico apropiado pueden llevar una vida social y laboral normal.

En un 20% de los casos, la epilepsia es consecuencia de causas genéticas y un 60% es sintomática, por alguna malformación cerebral que puede detectarse con una resonancia magnética. Además de los ataques conocidos, la enfermedad puede manifestarse también con sacudidas de las manos, ausencia de consciencia o caída brusca y otros síntomas.

Recomendaciones

Muchas personas, aun teniendo familiares epilépticos, desconocen cómo actuar ante una crisis de epilepsia y realizan o realizarían una acción inadecuada al momento de asistir a un paciente en crisis.

Ante una crisis epiléptica, se recomienda a quien esté junto al paciente:

  • mantener la calma,
  • quitar objetos cercanos con los que pueda lesionarse,
  • colocar algo blando debajo de la cabeza para evitar que se golpee,
  • aflojar la ropa alrededor del cuello,
  • colocarlo de costado para que respire bien,
  • acompañarlo hasta que supere la crisis, que no dura más de dos o tres minutos, para dar paso a la recuperación gradual.

Lo que no se debe hacer es intentar inmovilizar por la fuerza a la persona en crisis, ni introducir objeto alguno en la boca. No es necesario efectuar respiración boca a boca, salvo que pasada la crisis convulsiva la persona no respire. No se debe dar agua, pastillas, etc, durante la crisis, ni inmediatamente después.

Se debe procurar atención médica urgente si la crisis dura más de cinco minutos, si se repite en corto espacio de tiempo, si la recuperación no es completa, si hubo traumatismo importante durante la crisis, si se trata de una mujer embarazada, si no se conoce que la persona es epiléptica y tiene convulsiones. Esto último es muy importante, para descartar meningitis, trombosis cerebral, intoxicación, etc.

Las recomendaciones para la persona epiléptica consisten en tomar la medicación en forma habitual y regular, evitar el consumo de alcohol y drogas, llevar una alimentación sana, dormir bien, hacer ejercicio físico en forma regular, reducir el estrés y no conducir vehículos si las crisis son habituales.

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