La Argentina cumple un año de certificación como país libre de paludismo

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Si bien desde hace varios años no hay casos autóctonos de la enfermedad, se deben mantener las medidas de vigilancia y prevención para evitar el restablecimiento de la transmisión local.

El miércoles 20 se cumple un año de que la Organización Mundial de la Salud certificara que la Argentina es un país libre de paludismo o malaria. Este logro del sistema sanitario argentino fue posible tras demostrar que no hay transmisión local de la enfermedad, que se cuenta con un sistema de vigilancia adecuado y las condiciones para asegurar el diagnóstico y tratamiento en el caso de que aparezcan casos importados.

Desde el año 2011, en la Argentina no se registran casos autóctonos de paludismo, enfermedad prevenible y potencialmente mortal, causada por parásitos del género plasmodium, que se transmiten al ser humano por la picadura del mosquito Anopheles infectado.

En la certificación de país libre de esta enfermedad, tuvieron gran protagonismo los equipos de epidemiología y los laboratorios de todas las provincias, en especial Salta, Jujuy y Misiones, donde hubo casos endémicos. Estos equipos se capacitaron y entrenaron para desarrollar el arduo trabajo que significó la eliminación de los casos locales.

Si bien en la Argentina no hay casos autóctonos, la enfermedad sigue presente en otras regiones del mundo y se registran alrededor de 220 millones de casos y más de 435 mil muertes por año, la mayor cantidad en países de África. Por eso, es muy importante mantener las medidas de vigilancia y prevención para evitar el restablecimiento de la transmisión local.

El mosquito anopheles hembra, al igual que otros, pone sus huevos en el agua. Por ello, en prevención del paludismo y otras enfermedades transmitidas por mosquitos, como dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla, el control de vectores es fundamental, es decir, evitar la proliferación del mosquito.

Además de las acciones que se desarrollan desde el sector público, como sistema de salud y municipios, es fundamental el rol de la comunidad en la prevención, evitando reservorios de mosquitos dentro de las viviendas y espacios adyacentes.

Para ello, la recomendación consiste en eliminar toda posibilidad de acumulación de agua, como floreros, botellas, latas, calzado en desuso, juguetes, neumáticos, tapitas de botellas, chatarra y todo otro objeto, grande o pequeño, que pueda contener agua. Los bebederos de los animales deben limpiarse diariamente al renovarse el agua, se deben evitar plantas acuáticas en el interior y mantener patios, jardines y fondos limpios y ordenados.

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