Incendios forestales en Orán arrasaron con 9.000 hectáreas

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Se trata de una zona rica en biodiversidad y hábitat de animales en peligro de extinción. Hay preocupación.

El 29 de junio, cerca de la medianoche, la comunidad de San Andrés fue azotada por un fuerte viento de casi 100 kilómetros por hora, sufriendo la mayoría de las viviendas de los moradores voladura de chapas y, en algunos casos, caída de paredes de adobe.

No hubo daños personales, pero sí daños materiales importantes y hasta la fecha ya han podido restaurar en forma precarias sus viviendas.

La comunidad solicitó a la Municipalidad de Orán asistencia con chapas y en particular colchas y colchones para algunas personas ancianas las cuales viven solas.

En las serranías cercanas, entre San Andrés y Los Naranjos, se inició un incendio de gran magnitud el 5 de julio, en la zona conocida como la Tablada.

La dirección del viento llevó al incendio al pico del cerro el Trigal, posteriormente al cerro el Duraznal y más tarde, al Queñual, donde se encontraba el foco ígneo ayer, al momento del cierre de esta edición.

El desarrollo del incendio se acentuó en el pico de las montañas debido a que sus partes medias e inferiores se encuentran húmedas y con vegetación verde todavía.

Se calcula, aproximadamente, una quema de unas 9.000 hectáreas de yungas donde, por la topografía y las condiciones climáticas es imposible controlar el núcleo del incendio por medios aéreo ni terrestre.

Por eso, los bomberos buscan alternativas de contención para impedir el avance de las llamas hacia zonas pobladas.

La Comunidad de San Andrés está situada a 50 kilómetros al oeste de Orán, de donde se parte por la ruta nacional 50 hasta el río Blanco y desde ahí por la ruta provincial 18 que lleva a Isla de Cañas. Más tarde se desvía para ingresar al territorio de la comunidad indígena del pueblo kolla, a través de caminos vecinales precarios.

Según datos poblacionales, esta comunidad cuenta con alrededor con 100 familias, ubicadas en San Andrés, La Tablada, El Pinal, Queñual, Pucará, Laguna, Ojo de Agua, Temporal y Apachal.

Esta población no sufrió daños materiales por el incendio, pero sí algunas molestias por inhalación de humo en un porcentaje mínimo en el valle de San Andrés.

Los pobladores, que son nómades por el pastoreo de sus rebaños, se encuentran regresando de las partes altas al valle con sus pertenencias y animales, práctica que realizan cada invierno, que los favoreció no estar cerca de la emergencia.

«Actualmente se observa la disminución del desarrollo del incendio y tomando una dirección al noroeste hacia el límite con jujuy. Bomberos Voluntarios de Orán se encuentran en el lugar, con una dotación de guardia de fuego por alguna eventualidad que pudiera alterar la situación», informó Manuel Gutiérrez, jefe de Bomberos Voluntarios de Orán.

San Andrés, joya de turismo

Desde hace un par de años, el municipio de Orán intenta promocionar el paraje para atraer a los visitantes. Dueño de unos imponentes paisajes, conserva costumbres ancestrales gracias a la comunidad kolla Tinkunaku.

Además de las bellezas naturales, el lugar guarda una reliquia histórica, ya que por allí pasa el Camino del Inca, y su actual estado de conservación es muy bueno.

Se estima que tiene de 500 a 550 años y se lo relaciona con un sitio arqueológico donde se encontraron vestigios incaicos.

Además, el trayecto tiene las típicas características constructivas y arquitectónicas de los caminos cuzqueños, de sólida factura y fina terminación. El trazado trepa en zigzag por una abrupta ladera de una terraza aluvional tributaria del río San Andrés, hoy en día cuenta con un ancho de 1,5 metros. Las rocas están canteadas como en los caminos imperiales del Tahuantinsuyu.

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