IFE: 6 de cada 10 beneficiarios son desocupados o trabajan en negro

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El subsidio llegó a casi 9 millones de personas, un quinto de la población argentina. La Anses advirtió por los «rasgos estructurales» de la informalidad

Seis de cada diez beneficiarios del Ingreso Familiar de Emergencia ( IFE) se encuentra desocupado o trabajando bajo relación de dependencia no registrada. Se trata de unas 5,6 millones de personas del universo total de casi 9 millones que recibieron el subsidio diseñado para amortiguar el impacto de la pandemia de coronavirus en la población más vulnerable.

Así se desprende de un informe elaborado por la Anses, que detalló que el 61,7% de quienes cobraron el IFE son empleados informales o desocupados sin seguro por desempleo, el 27% (2,4 millones) son beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo ( AUH), 7,8% monotributistas categoría A y B o sociales (700.000), el 2,1% trabajadores de casas particulares, y 1,4% ya estaban inscriptos en el programa Progresar.

“Al desagregar por sexo cada categoría, se observa que tanto en AUH como en el Régimen de Casas Particulares hay una predominancia de las beneficiarias mujeres (2,2 y 0,9 millones contra 0,1 y 0,05 millones, respectivamente); mientras que, en la categoría de trabajadores informales, es mayoritaria la presencia de hombres (3,4 millones contra 2,0 millones)”, detalló el organismo previsional.

“La proporción de beneficios liquidados en relación a la población total a nivel país es del 19,5%; porcentaje de cobertura que aumentaría considerablemente si contemplamos que la prestación es por hogar, es decir, cubre a más de una persona en promedio”, planteó en el informe. Es decir que una de cada cinco habitantes del país recibió el IFE, cifra que se estira al 31,6% si se toma solamente en cuenta al rango etario para recibir el beneficio, de entre 18 y 65 años.

“Este escenario es verdaderamente alarmante si consideramos que sus causas no obedecen exclusivamente a la situación extraordinaria de la pandemia mundial, sino que presenta rasgos estructurales”, advirtió el organismo.

A su vez, esta desigualdad se refleja en el grado de alcance que tiene el IFE entre las distintas regiones del país: Noreste (23,1% a 28,9%) y Noroeste (22,1% a 28,6%) son las que mayor cantidad proporcional recibieron.

Por su parte, las provincias de la Patagonia (12,5% a 16,8%) y la Ciudad de Buenos Aires (11,9%) son la contracara, ya que poseen una proporción relativa de beneficios sustancialmente menor al promedio país.

Cifras similares se observan al relacionar los beneficiaros del IFE en cuanto a la población económicamente activa de cada provincia: las del Noreste (55,3% a 80,1%) y Noroeste (52,9% a 71,0%) son las que presentan valores por encima del promedio nacional (44,0%), mientras que la Patagónica (29,6% a 42,2%) y Ciudad de Buenos Aires (23,2%) se encuentran considerablemente por debajo.

Acerca de la inserción laboral en relación de dependencia de los beneficiarios, de febrero de 2019 a enero de 2020 solo 826.195 personas (9,3%) tuvieron trabajo registrado al menos un mes y percibieron, en promedio, una remuneración de 13.046 pesos durante cuatro meses, detalló la Anses.

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