Expertos debaten sobre autorizar el abrazo entre abuelos y nietos, como en Suiza

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En ese país aseguran que los menores de diez años no contraen ni contagian el virus. Médicos y psicólogos afirman que la prevención debe prevalecer sobre el contacto físico.

Abrazos permitidos entre abuelos y nietos menores de diez años:

Esa es la medida que el responsable de  salud de Suiza y uno de los médicos más renombrados del mundo al frente de la lucha contra el coronavirus, Daniel Koch, dijo que su país podría autorizar para paliar “el sufrimiento enorme de las personas mayores, que ya la pasan lo suficientemente mal como para además privarlos el abrazo de sus nietos, cuando se ha podido establecer que los más pequeños no representan un peligro para ellos”, dijo esta semana.

Koch aseguró que, de todas maneras, la decisión -que forma parte de una flexibilización de las restricciones que Suiza ya ha puesto en marcha, incluidas las peluquerías y, en breve, la vuelta a clases y la reapertura de más comercios- implica que ese contacto “sea breve y que no permite que los abuelos se queden a cargo del cuidado de los niños”, agregó.

El tema abrió debate: si bien las autoridades suizas afirman que no hay peligro en que los niños menores de 10 años abracen a sus abuelos, -en lo que supone una revisión de las recomendaciones oficiales sobre el coronavirus que, según Koch, se hicieron “cuando se tenía menos información sobre la pandemia”-, no todos los médicos especialistas están de acuerdo con esa premisa.

“Los más pequeños no están infectados ni transmiten el virus”, dijo el médico suizo. “Simplemente no tienen los receptores para contraer la enfermedad. De hecho, quienes sí representan un riesgo para los abuelos no son sus nietos, sino sus hijos”, agregó.

Pero su par alemán, Christian Drosten, declaró por su parte que no había datos concluyentes para determinar que los chicos más chicos no transmiten el virus. “Los estudios hasta la fecha han llegado a conclusiones diversas sobre cómo los niños más pequeños contraen y contagian el virus”, aseguró a una radio local.

Pero la cuestión epidemiológica no es la única a tener en cuenta cuando se analiza una opción como la que baraja el gobierno suizo: el contacto entre chicos y sus abuelos es uno de los vínculos afectivos más poderosos y su “poder” -léase, beneficio- es más fuerte sobre los adultos mayores que en los chicos, dicen especialistas en psicología infantil.

Los niños, se dice, “son más resilientes” para atravesar momentos de incertidumbre como los que impone el aislamiento social y obligatorio. Por eso, discutir si en la calle sí o no levantó dudas entre los expertos. Pero a la hora de analizar lo indispensable de mantener el contacto físico, la prevención ante la salud prevalece: “La verdad es que eso de los niños menos de diez no contagian, no soy infectóloga y no puedo ratificarlo».

Pero desde el punto de vista afectivo, obviamente a los chicos les hace falta el contacto físico con los abuelos, pero también con los amigos, con pares, con otros adultos. La realidad es que esto está más puesto del lado de los abuelos que de los niños. El contacto físico ayuda a sentirnos queridos, pero no es la única manera”, asegura Andrea Abadi, directora del Departamento de Psiquiatría Infanto Juvenil de Ineco .

“Las familias pueden estar en contacto con llamados, vía plataformas virtuales. Por supuesto, es mucho más efectivo un abrazo y sentirse cerca, pero aquí lo que se está planteando creo que tiene más que ver con cuestiones epidemiológicas que otras. Es importante que los chicos mantengan el vínculo con sus afectos, pero también lo es que los chicos sepan que sus abuelos están bien”, explica.

“Hay mucha información a partir de que los abuelos son poblaciones de riesgo y muchos chicos temen que sus abuelos se enfermen, es por eso que en general aceptan muy bien no verlos, porque saben que puede ser un riesgo que sus abuelos se enfermen. Entonces, es muy importante que a pesar de no tener un contacto físico los chicos puedan tener un contacto virtual con ellos para corroborar que están sanos y no les pasó nada. En este sentido yo creo que lo más importante es eso: estar presentes, aunque no sea físicamente”, concluye Abadi.

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