El Gobierno «no descartó » subir las retenciones y el campo se puso en alerta

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Quiere «desacoplar» los precios nacionales de los internacionales de alimentos. «Es un error conceptual grave» creer que eso frenará la inflación, según la dirigencia rural.

Presionado por lograr un equilibrio en las finanzas estatales y encausar la economía, desde el Gobierno deslizaron la posibilidad de elevar las retenciones e inmediatamente el campo reaccionó con alarma y preocupación.

La vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, dejó ayer abierta la posibilidad de analizar una suba de retenciones a las exportaciones agropecuarias para frenar el incremento de precios en los alimentos, lo que provocó el rechazo inmediato del sector agropecuario.

La funcionaria aclaró, no obstante, que el Gobierno mantiene abierto el diálogo con el sector agropecuario y por ahora no hay decisión tomada.

A poco de asumir, el Gobierno subió las retenciones del grano de soja al 33%, que estaban en el 24,7%, y al trigo y el maíz del 6,7% al 12%.

Además, aún tiene la potestad de subir la alícuota de las retenciones al trigo y maíz 3 puntos porcentuales a través de la facultad que le otorgó el Congreso al aprobar en diciembre de 2019 la ley de solidaridad social y reactivación productiva.

«No tenemos tantas herramientas y tenemos que usar todo lo que tengamos. Nosotros apostamos al diálogo», dijo la funcionaria en declaraciones periodísticas.

La inflación subió 36,1% en el 2020 mientras la canasta básica alimentaria aumentó muy por encima, 45,5%, por lo que el Gobierno monitorea de cerca los precios de los alimentos.

En el caso del aceite, está trabajando con los exportadores en un mecanismo para que se venda a precios accesibles.

Por otra parte, viene de cerrar un acuerdo por la carne vacuna con la industria para que ocho cortes se comercialicen hasta un 30% rebajados.

Luego de un paro del agro en enero pasado, dio marcha atrás con la suspensión de las exportaciones de maíz y abrió un monitoreo a las exportaciones y una mesa de diálogo con el sector privado. También busca un acuerdo por el trigo.

«Las retenciones son una herramienta técnica que permite desacoplar el precio nacional del internacional, para garantizar una oferta de alimentos a un precio razonable para los ingresos de las familias», sostuvo Todesca.

No es una solución

El campo reaccionó: «Trascendidos como este generan alarma y preocupación», manifestó Carlos Iannizzotto, presidente de Coninagro.

En tanto, el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Horacio Salaverri, remarcó que es necesario que se enfoque en lo que es la cadena en su totalidad.

«La producción primaria, cuando llega a góndola, sufre, en promedio, un incremento del 368%. Pensar que con más retenciones que rebajen solamente al valor primario se puede llegar a controlar el incremento en los precios finales, es un error conceptual muy grave», explicó.

Se quejó de que el Estado «no trae soluciones. En lo que hace a la cuestión tributaria, es parte del problema. La vicejefa de Gabinete debería saber que la parte primaria en el precio de un producto no supera el 20 o 25%. En cambio, la carga impositiva es muchas veces superior al 30%».

Salaverri agregó: «Se utiliza la excusa de los precios cuando lo que a mí entender se busca es una mayor recaudación».

«Estamos comprometidos al diálogo para fomentar la búsqueda de instrumentos que alivien el bolsillo del consumidor y que logremos motorizar nuestros diversos sectores productivos, que verdaderamente están asfixiados de impuestos», sostuvo Iannizzotto, quien integra la Comisión de Enlace aunque en el último paro Coninagro no adhirió.

Además, señaló: «Pedimos que se llame a los distintos sectores de la producción, al sector cooperativo, en donde está toda la cadena, para que entre todos demos una opinión y busquemos la manera de resolver el tema de los precios en la Argentina».

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