El fin de los manicomios en Salta sigue siendo una deuda

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En el mundo, hoy se conmemora el día de la Salud Mental con actividades y distintas premisas sobre la temática. «La no implementación de la desmanicomialización, como lo advierte la Ley Nacional a casi diez años de su sanción es lo que más preocupa», dijo Claudia Román Rú, Secretaria de Salud Mental de la Provincia.

El emblemático Hospital de Salud Mental Miguel Ragone. “La salud mental no es un hospital, es una red”, dijo la funcionaria Claudia Román Rú.
El emblemático Hospital de Salud Mental Miguel Ragone. “La salud mental no es un hospital, es una red”, dijo la funcionaria Claudia Román Rú.

Si bien desde la provincia, y el país destacan avances en esta materia, la mayor deuda está vinculada al incumplimiento de la Ley Nacional 26. 657 que se sancionó hace casi 10 años, y que entre sus disposiciones fundamentales se encuentra la sustitución de los hospitales psiquiátricos.

Para el caso de Salta, “todavía existen resistencias” y coexisten las instituciones denominadas monovalentes, sin que haya datos certeros o fechas límites de su desaparición, o reconversión total

Así lo afirmó a Nuevo Diario, la Secretaria de Salud Mental de la Provincia Claudia Román Rú que en el marco de las actividades oficiales de capacitación y visibilización, realizó un análisis de las líneas de acción de esta dependencia.

“Si bien hemos avanzado, queda mucho por hacer. La Ley establece que nosotros tenemos que poder demostrar que la salud mental no está solo en un hospital, o en un centro de Salud, sino que se trata de una red, y el desafío sigue siendo que la comunidad tenga en los lugares más cercanos  a profesionales y a equipos preparados como para poder acompañar”, indicó.

La funcionaria explicó, además, que la Ley  plantea que la internación (en materia de problemas de salud mental) debe ser  en hospitales generales y no monovalentes: “Esto implica que los profesionales que allí trabajan puedan tener la preparación, la contención necesaria para estos casos, planteando también que la internación es el último de los recursos, y el menor tiempo posible”.

Agregó que en Salta todavía no desaparecieron las instituciones psiquiátricas, y que existen resistencias, tanto desde el ámbito profesional, como desde “las personas que han hecho del hospital, su casa; la idea es acompañarlos para que se puedan desarrollar como ciudadanos insertos en la comunidad”.

Román Rú agregó que si bien se han disminuido las personas que están internadas, continúan trabajando en esa transformación. “La salud mental no es un hospital, es una red”, dijo y aseguró que se trata del desafío que deberá afrontar la futura gestión de gobierno.

La grieta terapéutica 

En cuanto a “las resistencias”, del diálogo de Nuevo Diario con profesionales de la salud mental, se desprendió que existe un enfrentamiento hacia el interior de los idóneos del campo de la salud mental: el sector de la psiquiatría, algunos con intereses corporativos sería “la resistencia” no solo a la puesta en marcha de la norma, sino serían los propiciadores de una grieta con el resto de los profesionales para el abordaje terapéutico de los pacientes que abrazan el concepto de la interdisciplinariedad.

Por otro lado, si bien la mencionada  ley que reconoce a todas las personas con padecimiento mental como sujetos de derecho, y  pone límites a las internaciones, además de buscar la inserción en la comunidad, la realidad difiere de las expectativas planteadas teniendo en cuenta que no están generados del todo, los  dispositivos necesarios (equipos profesionales en hospitales públicos y salas de primer nivel, entre las principales demandas) para la externación de los pacientes de los denominados hospitales monovalentes.

Altos números de suicidio en Salta

En mayo de este año se conoció un informe publicado por UNICEF que indicaba  las tasas de mortalidad autoprovocada entre 2015 y 2017 y de las que se desprendía que en   Salta, Catamarca, Jujuy, son diez veces más altas que las tasas en el resto del país.

“Tenemos una tasa muy alta en el NOA, Salta forma parte de esa tasa” dijo la funcionaria provincial quien detalló que “cuando ingresamos en el 2007 había mucha dificultad incluso a nivel de registro, y perdimos mucha  información:  el gran avance residió sin lugar a dudas en la sistematización”.

Además explicó que desde el año 2008 funciona un grupo de contención familiar que se denomina GUIAF (Grupo Interdisciplinario de Abordaje Familiar en Episodios de Suicidio o Intento de Suicidio)  que establecen el trabajo en red, incluso se llega a los domicilios.

“Sabemos que puede pasarle a cualquiera, en cualquier momento, pero sabemos que se propicia más en lugares que plantean desigualdades sociales, de ahí la importancia de trabajar en mesas intersectoriales”.

La historia de los “neuros” en Salta

En la provincia, las instituciones psiquiátricas de internación más conocidas fueron el  Cristofredo Jakob (que data de 1950), hoy denominado Hospital de Salud Mental Miguel Ragone, o  La Colonia de Salud Mental Dr. Nicolás Lozano, en el Potrero de Linares (que cerró en el 2010).

En 1932 y por un decreto de la presidencia del General Uriburu la finca perteneciente a Mariano Linares es vendida al estado nacional  y  puesta  a  disposición de Salud Pública de Nación como lugar de “Internación de Dementes y Frenasténicos”.

En 1952 por decreto nacional surge así la colonia Nicolás Lozano. En 1978 se produce la transferencia de los hospitales psiquiátricos de la Nación a las provincias, por lo que los dos dispositivos (el hospital  Neuropsiquiátrico Dr. Christofredo Jakob y la colonia) pasan a depender del ámbito provincial.

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