Claudia Saravia Páez en «SE VA LA PRIMERA»

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Es Directora del CoFFAr en Neuquén, desde hace algunos años. Esta organización nacional  posee representaciones en cada provincia para realizar una labor honorífica en favor de la salvaguardia del Patrimonio Natural y Cultural de los pueblos.

Se reúnen en Jornadas de Escritores, de Ética y Cultura, en Encuentros de Folklore y Congresos de Patrimonio para dar cuenta de nuestros estudios y/o gestiones que revitalicen, fortalezcan y difundan el patrimonio de cada provincia.

Desarrolló su LABOR en varias etapas y líneas de acción con mis investigaciones sobre las particularidades de EL PROCESO IDENTITARIO EN LA NORPATAGONIA desde perspectivas educativas en agrupaciones

De danza, en la formación musical en las escuelas, en los repertorios de los musicos y en la composición de canciones Inéditas regionales.

Se consagró a la investigación de LOS CONTEXTOS DE LA MÚSICA CAMPESINA y la  realización en colaboración de la LEY CANTORAS, con la DIFUSIÓN DE LA MÚSICA CAMPESINA a través de la formación de [email protected] para la MEDIACIÓN DE LA MÚSICA ANCESTRAL DEL NORTE NEUQUINO, con CHARLAS de FORMACIÓN DE AUDIENCIA, la promoción de la MILITANCIA CULTURAL por la IDENTIDAD REGIONAL en actos escolares, en intervención de peñas y en reductos de folclore con música campesina y música patagónica de autor, para lo cual conté con la inestimable colaboración de músicos, bailarines y cultores de cueca, organizadores de eventos, directives de instituciones, CANTORAS y CANTORES Campesinos.

También organizó, coordinó y desarrolló en colaboración con La Asociación Cultural LA VICIERA y el Municipio de Chos Malal el 1er ENCUENTRO REGIONAL DE LA MUSICA CAMPESINA ANCESTRAL, y organicé el 2do Encuentro  en Buta Ranquil en 2019.

Difundió desde hace más de 3 AÑOS en las redes sociales y a través de programas radiales y televisivos mi labor investigativa y de gestión cultural para profundizar la atención sobre la CULTURA CAMPESINA Y SU EXPRESIÓN MUSICAL con resultados alentadores.

Su recorrido profesional está centrado en la promoción cultural, sobre todo de la música campesina del norte neuquino. “En el valle de Río Negro y Neuquén lo que hago es formación de audiencia para la música campesina, dictado de charlas con presencia de cantores y cantoras campesinas, y también intervención de peñas, las peñas allá solo tienen música del noroeste. Lo que hacemos es rescatar, tratar de revitalizar, llevar a los oídos de la gente que no la conoce y plantearle en qué situaciones se da y pedir que sean hospitalarios.”

Todo este trabajo que realiza Claudia es de manera independiente. Se especializa en particular en la cueca, Claudia explica que hay tres tipos de cuecas, entre ellas las cuecas antiguas que tienen una rítmica como valseadas, con un vaivén y el tempo está más lento.

También explica que en algunos casos los instrumentos como la guitarra están afinadas de un modo distinto a la normativa europea y que también se necesita una apertura a la música autóctona y originaria de cada región “cuando entramos a la escuela nos enseñan una estructura musical europea y de ahí en adelante la música que entra en esa estructura, la otra, como la copla, la vidala, baguala, las chayas no entran dentro de esa estructura.”, asegura Claudia Saravia.

En Neuquén se casó con Mario Alberto Ibarra (también descendiente de migrantes de Sgo del Estero, La Pampa), cantor popular de folklore argentino y latinoamericano, con quien además de formar una familia numerosa (Juan Atuel, Candelaria del Rosario, Juan Felipe Lihue  y Agustina del Milagro), se formó en la música folklórica, en la producción de espectáculos , en la gestión cultural y desarrolló su profesionalización como asesora y jurado de certámenes de música popular argentina de raíz folklórica.

“Lo importante es pensar que esa música es mucho más antigua de lo que nosotros pensamos, también es necesario recordar que este tipo de música está en otros lugares como Chile y el sur de Mendoza porque antes de que existieran las repúblicas era una sola región que compartía la raíz hispano-musulmán que aportó letras, acordes, tipos de rasgueos y se sumó a la sonoridad Tehuelche de los cantos de las mujeres.”, analiza en sus investigaciones Claudia Saravia.

Además, asegura que la enseñanza-aprendizaje se dio por inmersión y se pasó de generación en generación y aún hoy lo siguen cantando de la misma forma que los antiguos.

Podés escuchar la entrevista completa en el siguiente link:

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