Casi el 90% del empleo privado volvió a la actividad

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Salta tiene uno de los mayores porcentajes de trabajadores que volvieron.

Salta se encuentra entre las provincias con mayor porcentaje de trabajadores del ámbito privado que volvieron a la actividad luego de la declaración de la cuarentena en todo el país, el 20 de marzo pasado. El 88% de los empleados formales privados locales se encuentra en funciones, según un estudio del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, que se realizó en base a información de la AFIP actualizada hasta el 11 de junio.

Los trabajos que siguen todavía con alguna restricción tienen que ver con los rubros de la enseñanza y de los servicios turísticos, como la hotelería, principalmente.

El promedio nacional de la actividad laboral privada es del 67%. Los distritos con más complicaciones para contener la pandemia del COVID-19 son los que menor cantidad de trabajadores tienen en funciones en términos porcentuales.

El informe destaca que 15 provincias ya tienen más del 80% del empleo privado habilitado para trabajar, cuando entre el 20 de marzo y mediados de abril, ninguna llegaba al 70%. De las 9 provincias restantes, 6 se encuentran entre el 75% y el 80% y solo 3 por debajo del 70% (Capital Federal, Buenos Aires y Chaco, las que más problemas han tenido para achatar la curva de contagios).

En todo el país, salvo en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la industria manufacturera está plenamente habilitada para producir. De este modo, si el 20 de marzo el 54% del empleo industrial estaba exceptuado de la cuarentena (destacándose aquel ligado a la industria alimenticia, a la de productos de higiene y limpieza o a la de medicamentos, y sus respectivos proveedores), hoy esa cifra alcanza el 80%. Algo similar ocurre con el comercio: al principio de la cuarentena, estaba habilitado aproximadamente en un 50% (ligado a los mismos rubros); hoy ese guarismo ronda el 85%, con 20 provincias por encima del 95%.

Panorama sombrío

A pesar de que la provincia volvió casi a la normalidad en cuanto a la actividad privada, la realidad de este sector es complicada. El comienzo de la cuarentena por la pandemia del COVID-19, en las últimas semanas de marzo, sorprendió a Salta con un mercado laboral privado en recaída.

Al finalizar ese mes, el Ministerio de Trabajo de la Nación registró 116.200 trabajadores formales en la provincia, 1.100 por debajo de marzo de 2019, cuando el empleo ya venía en franco retroceso (con 1.500 puestos de trabajo menos en la comparación interanual con 2018).

La imposición de la doble indemnización desde fines del año pasado hasta agosto próximo no pudo frenar la sangría laboral que hasta marzo responde a cuestiones estructurales históricas de una provincia con un modelo de economía primarizado, casi sin industria y dependiente del empleo público, que se sigue hundiendo a medida que avanza el mundo hacia modos de desarrollo más sustentables. La crisis desatada por la enfermedad del coronavirus vino a agravar esa situación, que se verá seguramente reflejada cuando se den a conocer los índices laborales de abril, aunque para ese mes empezó a regir la prohibición de los despidos.

Desde 2014 que Salta no registraba cifras de empleo tan bajas en el ámbito del empleo privado.

Una bocanada de aire

Una de las actividades más afectadas por la paralización que impuso la pandemia del COVID-19 es el turismo. Según datos oficiales, el sector da trabajo a unas 50 mil personas de manera directa e indirecta en la provincia.
Desde el Gobierno provincial dieron a conocer que tras la habilitación del turismo interno en Salta, durante el fin de semana largo pasado se pusieron en marcha 256 empresas turísticas que comenzaron a recibir a visitantes locales.
Los destinos elegidos fueron sobre todo Coronel Moldes, Cafayate, Cachi y Chicoana para pernoctar. En tanto, los vecinos capitalinos que decidieron disfrutar de actividades durante el día se movilizaron dentro del área Metropolitana a lugares como San Lorenzo, Vaqueros y La Caldera.

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