De Buenos Aires a la Misión Chaqueña: “Me enamoré de esta tierra, es jugar en primera”

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Rodolfo Franco es un médico que se desempeña en la Misión Chaqueña, ayer de visita en nuestros estudios nos habló de su vida, de sus sueños y de su trabajo, el mensaje más importante que nos dejó es que “no hay edad para cumplir los sueños”

“Todos los chicos sueñan jugar en River o en Boca, con jugar en primera; para mi jugar en primera era ser médico del chaco.”

Así empezó su relato “Mi vocación de ser médico en el norte empezó de chico, a eso de los 8 años mi abuela me mostró que Albert Schweitzer había ganado el Premio Nobel de la Paz por su trabajo con los negros de África y yo le dije que quería ser cómo él, quería ser médico como mi papá y ganar el Premio Nobel e irme a trabajar con los médicos en África. Mi abuela me dijo que no hacía falta irme a África, que aquí también había gente que vivía así, sin ropa, sin medicamentos, en medio de la selva -¿dónde? – En el Chaco. Entonces crecí con la idea de que iba a estudiar medicina para irme a trabajar en el chaco, creyendo que era la provincia de Chaco.

Cuando me recibí le dije a mi señora, porque ya me había casado y tenía dos hijos, que tenía que irme al chaco porque esa era mi idea; mi señora me dijo bueno pero yo ahora no, porque tenemos dos hijos… En ese momento tuvimos una oferta del Dr. Ferrero para que fuera a trabajar con él en Formosa, pero rechazamos la oferta. En Bs As siempre atendí a personas originarias, gente que habían sido desplazados de sus tierras y que vivían en los aglomeramientos de las villas miserias.

Después de 24 años y con 5 hijos mi señora me deja. Tuve una segunda pareja y conocimos a un matrimonio entre un wichí y una mujer blanca de Bs As e incitados por ellos comenzamos a viajar a la zona, hicimos tres viajes y en el tercer viaje mi señora falleció un accidente, volcamos con el auto, estuvimos 3 meses internados en Córdoba, y falleció en Bs As.

Al quedar solo pensé `ahora puedo cumplir mis sueños´, habíamos conocido con mi segunda mujer a una señora que se llamaba Anastasia que era muy buena, vine a verla junto a esta pareja amiga y cuando nos estábamos volviendo me cruzo con la ambulancia de Misión Chaqueña (Anastasia me dijo que le parecía buena idea que podíamos llegar a hacer pareja), y los médicos de la ambulancia me ofrecieron trabajo, tenía todo redondo.

Agarré todo lo que tenía y primero invité a mis hijos a llevarse lo que quisieran, después a los amigos de mi segunda señora y les ofrecí lo mismo, que se llevaran lo que quisieran, y lo que me quedó me lo traje, primero en un auto y el resto en un camión de mudanza.

Anastasia es un ser de luz, una gran mujer, wichí, habla en su idioma; ahora habla perfectamente español porque yo le enseñé.”

En la misión chaqueña hay todo el año casos de tos y diarrea, no es una cuestión de temporadas como en las ciudades, mucho tiene que ver la manipulación del agua, que no es potable. Las familias son numerosas, hay una gran densidad de población infantil.

En la salita somos solo dos, la enfermera y yo. Cuando llego empiezo a atender a todos, si puso un pie en la salita es porque necesita atención; muchas veces prefiero atender hasta un poco más tarde a que me toquen la puerta a las 3 de la mañana en un estado peor.

Compartió algunos casos particulares como los embarazos adolescentes mal controlados, otra familia que por cuestiones familiares y laborales se abandonaron y contrajeron TBC.

AUDIO de la ENTREVISTA:

https://ar.ivoox.com/es/fm-la-20-entrevista-a-rodolfo-franco-audios-mp3_rf_43264877_1.html

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